Bodegas y viñedos

Bodegas Martínez Paiva es una empresa familiar con una tradición de más de cinco generaciones en el cultivo de la vid y la elaboración de vinos de calidad en Extremadura.

Nuestro secreto

Somos pioneros en la introducción de técnicas de cultivo y varietales en la zona de Tierra de Barros, en las proximidades de Almendralejo (Badajoz), auténtica capital del vino en Extremadura.

La Bodega cuenta con 350 hectáreas de viñedo, fundamentalmente plantadas con variedades nacionales como Tempranillo, Graciano, y la autóctona Cayetana, contando también con pequeñas producciones de otras variedades nacionales (Mazuelo, Moscatel…) e internacionales como Merlot, Syrah o Chardonnay.

Nuestros viñedos se encuentran en terrenos de margas y arcillas, frescos
vertisoles con alto contenido en caliza y suficiente profundidad, que permiten a las raíces buscar la humedad necesaria durante nuestros recios veranos. La combinación del terreno con las orientaciones y microclimas de la zona permite obtener uvas de calidad para elaborar vinos complejos.

Saber hacer e innovación

La elaboración de nuestros vinos empieza con el diseño del viñedo, valorando y aprovechando las características del terreno. El culmen del trabajo en la viña llega con la determinación del momento óptimo de vendimia, tras la cual se llevan las uvas a la bodega de la forma más cuidadosa posible para su proceso de fermentación.

En bodega, la uva entra en un proceso de actuaciones lo menos estresante posible para extraer sus mejores cualidades, combinando técnicas tradicionales y tecnología de vanguardia. Durante estos procesos, la combinación del análisis físico-químico diario más la cata y conocimiento de nuestros enólogos llevan a nuestros vinos a adquirir su personalidad.

Crianza y reposo

La crianza de nuestros vinos se realiza en barricas de robles americano y francés, de 300 litros de capacidad, durante un período entre 12 y 24 meses. En ellas se culmina la fermentación maloláctica, seguida de diferentes trasiegos y técnicas de removido. Posteriormente, los vinos reposan al menos 12 meses en botella, hasta alcanzar su carácter y personalidad.